sábado, 18 de mayo de 2013

El ojo del huracan. 20 años del último gran disco de Karibe con K


Karibe con K cambió  todo. Por mucho que les pese a los fudamentalistas de la cumbia vieja, quienes le critican sus características marketineras y la introducción de un palo de show más espectacular, en la música tropical uruguaya, y hasta en la música popular de nuestro país y las compañías discográficas, la banda de Eduardo Ribero marcó un antes y un después. Surgida a fines de la década del 80 como una versión mejorada de la anterior Sonora Caribe, Karibe con K ha seguido hasta la actualidad, con algunos períodos de ausencia en el medio, grabando discos y actuando en las noches uruguayas. Sin embargo hay razones para afirmar que el núcleo duro de ese gran cambio que marcó esta banda no tiene más de 5 o 6 años, más precisamente desde el disco Sobredosis, grabado en 1989, hasta el que quizás sea su último gran disco La 8ª Maravilla, que está cumpliendo 20 años.
Los discos antes mencionados, más La generación del 2001 (1990), Amos del futuro (1990), Furor tropical (1991) y Superstar (1991) marcan  la consolidación de un nuevo sonido en la música tropical uruguaya, y el crecimiento en lo técnico , carisma y popularidad del trío de cantantes formado por Yesty Prieto, Miguel Ángel Cufós y Gerardo Nieto. También muestra un progresivo cambio en la selección de temas que dejan de venir del palo más duro centroamericano y de baladas salseras, para ir hacia algo más pop, universal, románticos que sonaban en la radio y en Ritmo de la Noche. Esto es evidente si uno ve el primero de los discos y el último de este corte propuesto. En Sobredosis había temas de Andy Montañez, Eddie Santiago, Mon Rivera, Raymundo Vázquez y Willie Colón, mientras que en La 8ª Maravilla ya aparecen Raphael, Dyango,  y Ricardo Montaner. Sin embargo en este último disco, estos covers no hacen ruido o arruinan el disco, como sí pasaría en discos posteriores, sino que en algunos casos como en “Tarántula”, “Tu mujer” o “La cima del cielo”, la brillante interpretación del trío de cantantes más el siempre perfecto desempeño de la orquesta hacen que se transformen en buenos temas incluso cuando en la versión original no los fueran.
Además La 8ª maravilla cuenta con puntos altos en la historia de Karibe con K, grandes temas que hasta el día de hoy son escuchados y no han perdido fuerza y vigencia como “Dame tu Cariño”, “Hasta aquí te he sido fiel”, “De mi enamórate”.
El primero es un tema paradigmático dentro del sonido de Karibe con K. Una salsita lenta y con pocos instrumentos acompañando la voz de Yesty Prieto en uno de sus mejores momentos, luego de esta parte explota el tema con una fuerte presencia de los vientos (una característica fundamental) y el bajo de Eduardo Molina acompañando el tema casi como un vocalista más. Este esquema es muy común en los temas de Karibe con K de esta etapa y casualmente la mayoría  de estos temas son interpretados por Prieto.
“Hasta aquí te he sido fiel” también es una canción paradigmática, no solo de la banda sino del repertorio que interpretaba Gerardo Nieto. La forma de empezar cantando notas muy bajas en un volumen bajo para luego ir subiendo y terminar bien arriba, luciendo el amplísimo registro vocal que siempre tuvo Gerardo Nieto, hace recordar a otras grandes canciones como “Odiándote, deseándote” o “Tu quieres más”. Nuevamente el bajo de Molina es una maravilla y la banda está en un punto altísimo en manejo rítmico.
“De mi enamórate”, hermosa canción de la mexicana Daniela Romo (sí, la misma de “que vengan los bomberos que me estoy quemando”), es otra muestra clara del registro vocal de Gerardo Nieto y del dominio de las escalas más difíciles. Canción difícil de afinar, hasta el día de hoy Gerardo Nieto la canta en sus recitales solistas, mientras sus músicos desarman, a capella, clavando todas las notas en el ángulo sin mucho esfuerzo. Esta canción, al igual que las otras dos, y alguna más en el disco también dejan en claro la intención de Karibe con K por salirse de la cumbia vieja ortodoxa integrando no solo otros ritmos tropicales o centroamericanos sino también ritmos mas anglosajones o incluso instrumentos que se usaban en ese momento y que la música tropical uruguaya no había explotado lo suficiente aún como los sintetizadores o la batería eléctrica.
Los discos mencionados, comparten una asombrosa característica, que diferenciaba a Karibe con K de otras bandas de la época y es, usando una terminología tenística, el alto porcentaje de winners, es decir la escasa presencia de canciones mediocres u olvidables. Este hecho podría compararse sólo con algún disco de Combo Camagüey , Cumanacao o El cubano de América pero todos de discos editados varios años antes.
Luego de este disco sobrevendría una caída estrepitosa en lo anímico-espiritual y en lo musical. En lo anímico fruto de la detención de Yesty Prieto, quien estuvo varios años en prisión lo cual no solo significó la fractura del trío de cantantes que habían brillado durante años, y la consecuente pérdida de una voz que interpretaba determinados temas como nadie, sino que fue una pedrada que bajó violentamente a la banda del loco vuelo que llevaban, les recordó que se está arriba hasta que se deja de estarlo,  de semidioses que transformaban todo en oro, volvieron a ser humanos. La banda intentó seguir tocando, pero era notorio que la luz que irradiaban ya no era tan brillante y espontánea.  En lo musical, los defectos que venían teniendo sus discos anteriores y que eran ocultados por genialidades, saltaron mucho más a la vista y en algunos casos se profundizaron. Se fue abandonando la experimentación en la interpretación y en la elección del repertorio, pasando a buscar goles seguros con canciones que supuestamente no podían fallar, interpretadas con una supuesta fórmula ganadora. Para acompañar a Cufós y a Nieto, visiblemente afectados por lo que le sucedió a Prieto, se optó por algunas voces nuevas como Kimba Pintos, Fernando Couto o Alex Stella, que no pudieron devolver a la banda a la época del trío más conocido.
Años después, ya con Prieto en libertad, no podría recuperarse el nivel anterior. Karibe con K seguía sacando discos pero por lo general los discos más escuchados seguían siendo los primeros. Por si fuera poco su mayor cabeza creativa y uno de sus mejores músicos, Oscar Gómez y Eduardo Molina ya habían dejado la banda para formar L’Autentika. Las radios, pasaban viejos temas, y las nuevas canciones no pegaban ni lograban el efecto esperado. Hubo excepciones indudablemente, que están dentro de lo mejor de Karibe (Alerta Roja, Intensamente, La única, Mi libertad, Deseándote, Con quién de los dos, Mira mis ojos, Juguete de nadie)  , pero la efectividad y la cantidad de winners por disco disminuyó notoriamente. Quizás la mayor pérdida fue nunca poder recuperar el sonido anterior, esa atmósfera que sólo tenía una canción de Karibe con K, eso que hacía que otras orquestas intentaran por momentos reproducir sin éxito, pensemos en Sonora Palacio, Ng La Banda o Etiqueta Negra quienes tuvieron otros méritos pero nunca pudieron sonar a lo Karibe.
Entonces, cómo Karibe con K pudo en seis años cambiar para siempre la música tropical uruguaya y conmover de tal modo a una sociedad que nunca había presenciado semejante grado de fanatismo por sus seguidores. Cómo se llegó a una banda que iba a buscar sus discos de platino en limusina, los mismos doble platino que logró más de una vez sin salir todavía el disco a la calle, sólo con reservas en las disquerías. Por qué esos discos son todavía vendidos en buen número y el último disco (el muy flojo Klásico y Aktual) no trascendió. Por qué cuando en una entrevista radial en vivo soltaron un chiste de que iban a tocar gratis en la plaza de los bomberos en un par de horas y a esa hora ya no cabía un alma en la plaza y tuvieron que salir de la radio, vecina a la plaza, a través de La papoñita que los refugió. Por qué todos los días, desde hace 20 años, en todos los programas radiales del género, el grupo más pedido por oyentes es Karibe con K. Puede haber mil explicaciones para este fenómeno y hasta algún misterio sin resolver. Para algunos será simplemente una buena operación de marketing de Eduardo Ribero, para otros la banda que en seis años se volvió insuperable en lo musical y en su impacto social. Eso será materia para trabajar en otro momento, por lo pronto ahora, desde estas líneas se empieza por lo primero, por hacer un corte, por determinar el núcleo de este fenómeno, esos seis años de cuyo fin se cumplen en este año, ya veinte.

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