lunes, 29 de junio de 2009

Las vivas cicatrices

Alfredo Fonticelli. Caireles, Montevideo, Trilce, 2009. 85 páginas.

En los últimos años se han profundizado en la región los estudios sobre la incidencia que las dictaduras latinoamericanas tuvieron sobre la estructura psico-social de los diferentes países. La mayoría de los mismos concluyen en que las secuelas de ese período perduran en las décadas siguientes con una fuerza muchas veces subestimada. En Argentina las heridas cicatrizaron mucho más lento y sus huellas fueron más duraderas debido a un hecho fundamental que partió aún más la débil estructura social, la Guerra de Malvinas. En torno a una familia fracturada por esos hechos gira Caireles, la novela de Alfredo Fonticelli (1961).
Premiada en los Fondos Concursables del MEC en el año 2008, Caireles es la historia de la situación actual de una familia rioplatense, contada por los dos únicos integrantes vivos, Julio, y su hija Lucía.
La estructura narrativa de la novela es realmente interesante, ya que si bien el recurso de contar una misma historia desde dos perspectivas diferentes no se trata de un recurso novedoso, el uso del mismo está llevado a cabo de muy buena forma. Este buen uso está basado fundamentalmente en una prosa fluida y consistente, que sin llegar a ser llana, tampoco cae en el error de forzarla hacia la complejidad inútil o pedante. Otra de las razones para considerar este uso de la historia con dos narradores de Fonticelli como interesante es la forma en que usa esa dialéctica no solo como simple recurso distinto sino como herramienta para potenciar los tiempos de la narración. La buena elección de los contenidos expuestos por cada narrador cuando les toca intervenir le permite al autor regular la intensidad del relato y llevar las riendas, dándole de a poco al lector los datos necesarios y solo los necesarios para no avasallarlo de información y que pueda llegar a una imagen clara y paciente de lo que realmente está sucediendo en la historia.
La historia, si bien a primera vista puede parecer sencilla, revela ante un bisturí un poco más expeditivo una enorme gama de significaciones y derivaciones que sorprende encontrar en un libro de menos de cien páginas. Una familia tipo, compuesta por papá, mamá y dos hijos nena y varón, argentinos estrechamente ligados con el Uruguay, clase media, comunes y corrientes, sufren primero la pérdida de su hijo mayor en Malvinas y luego la muerte de la figura materna, lo que deriva en el desmoronamiento de la familia. A los dos integrantes que quedan, Julio y Lucía, padre e hija, les resulta imposible salvar su vínculo, el cual se va muriendo más que de golpe, con una lentitud tan imperceptible que cuando es notoria ya es demasiado tarde, el vínculo está podrido. La novela comienza cuando Julio, intentando recomponer el vínculo con su hija, viaja a visitarla a Montevideo, ciudad a la que se ha mudado Lucía para escapar de su casa paterna en Argentina, y sobre todo del pasado, su pasado atrapado en ese lugar. Caireles se inserta en una nueva ola de obras que no solo tocan de lleno el tema Malvinas sino que bucean en el después, en las llagas que persisten en la actualidad. Dentro de esta ola, se pueden incluir obras tan disímiles como Amor suicida la canción de la banda punk rock Dos Minutos, hasta la reciente película Iluminados por el fuego (2005) de Tristán Bauer.

Solo dos cosas se le podrían reprochar a esta novela. La primera es el intento de homenaje que el autor pretende insertar en la novela a Mario Levrero (quien aparece como un personaje que ayuda a Lucía con un proyecto de trabajo), a Alfredo Mario Ferreiro (recordado en más de una ocasión por su poesía al Palacio Salvo) y de algún modo al mismo Palacio, personaje importante de la novela. Si bien no es un recurso que de por sí invalide una novela o la sumerja en una valoración negativa, la dificultad que conlleva el hecho de intentar homenajes a través de ficciones es tanta que si la prueba sale fallida se puede caer en un producto más nostalgioso, meloso, y artificial que lo deseado.
En segundo lugar, la forma en que el autor emplea los hechos históricos de la Argentina, con los que pretende ambientar la época o trasladar al lector a un tiempo determinado, cae muchas veces en lo obvio. Se eligen momentos cantados como la final del mundial 78’, el hundimiento del Gral. Belgrano, o la propia guerra de Malvinas, y de esos momentos se dice lo usual, lo que puede aparecer en cualquier manual de historia de secundaria o en las películas de Eliseo Subiela.
Pero estos dos detalles son simplemente caprichos de quien esto escribe. Lo que queda fuera de duda es que no significan en sí razones para no leer esta novela o para hacerlo y no disfrutarla. Porque más allá de todo, y de las quintas patas que cada uno puede encontrarle a este gato, estamos ante una novela sumamente interesante, que cuenta una historia sobre la que se está volviendo, por suerte, enmendando el error que nos llevó a creer que las heridas habían cerrado.




1 comentario:

  1. muy lindo..la verdad q falta mas espacios sobre buenos libros y buenos cometarios
    yo te recomiendo uno q esta barbaro se llama 2 veces junio de martin kohan
    capaz q ya lo conoses...
    haa..
    y muchas gracias por los comentarios en mi blog
    la verdad q mis amigos me dijieron lo mismo de q es muy frida kahlo

    te mando un abrazo..


    fefa

    ResponderEliminar