lunes, 29 de junio de 2009

Los puentes de papel

Pablo Rocca (ed.). Revistas Culturales del Río de la Plata. Campo literario: debates, documentos, índices (1942-1964), Montevideo, CSIC-Trilce, 2009. 341 páginas + CD Rom

Los años comprendidos desde los comienzos de la década del 40’ del siglo pasado y los primeros años de los 60’ marcaron cambios radicales en el campo cultural rioplatense, cambios que sin lugar a dudas significarían un antes y un después en la cultura, no solo por el fuerte recambio generacional y el (en algunos casos más fuerte que en otros) parricidio de los nuevos, sino porque la institución Cultura ya no fue lo mismo a partir de ese momento. Si bien las razones estrictamente externas al ambiente literario que influyeron en los cambios de esos años son muchas y variadas, se podría mencionar como las fundamentales la Segunda Guerra Mundial, el comienzo del Peronismo, el derrocamiento de éste por parte de la llamada Revolución Libertadora, y la Revolución Cubana. Dentro de lo estrictamente cultural, se podrían mencionar múltiples factores, pero dentro de estas variantes, resalta por su capital importancia, la fuerte presencia e incidencia de las revistas culturales. De la incidencia decisiva que las revistas tuvieron en el Río de la Plata, tanto como plataforma de debate con respecto a los problemas de la época, como medio de difusión de los nuevos escritores, se encarga el trabajo editado por Pablo Rocca, Revistas Culturales del Río de la Plata. Campo literario: debates, documentos, índices (1942-1964).
Rocca, quien viene realizando desde hace varios años una importante tarea exhaustiva de investigación en lo relativo a las revistas culturales, contó para la larga investigación que derivó en este trabajo con la colaboración de los investigadores Claudio Paolini, Nicolás Der Agopian, Nicolás Gropp, Verónica Pérez y Nely Susana Martínez.
Se trata de una recopilación de textos extraídos de las revistas de esos años, en lo relacionado a lo propuesto en el subtítulo del trabajo: el debate sobre el campo cultural. Para lograr el propósito, la recopilación incluye, los programas más influyentes de las revistas culturales rioplatenses, notas aparecidas en esos medios relacionadas con la temática estudiada, entrevistas a participantes de esas experiencias y un CD-Rom con una base de datos completa sobre las revistas. Para complementar, se incluye una importante bibliografía comentada, un excelente trabajo introductorio a cargo del propio Rocca y un trabajo de Claudio Paolini sobre la literatura fantástica en el Uruguay.
Con respecto a otros trabajos sobre las revistas culturales de un lado y del otro del Río de la Plata (los realizados por Mario Barité y María Gladys Ceretta, el de Gabriel Lyonnet, el de Washington Pereyra, el de Sergio Provenzano y Héctor Lafleur, entre otros) , este trabajo presenta una característica particular en la cual reside la mayor parte de su importancia, y es que junto a un artículo de Jorge B. Rivera, publicado en Brecha en el año 1993, se trata de los únicos estudios que intentan estudiar las interrelaciones entre las nuevas generaciones de Uruguay y Argentina, y entre las revistas de los dos márgenes. Se busca comprobar que si bien, los campos culturales de los dos países presentaban circunstancias diferentes, si bien estaban ubicados en momentos divergentes de sus procesos históricos, la relación entre agentes culturales de un lado y del otro resulta una contribución decisiva en determinados momentos del campo vecino. Esta línea de trabajo está explicitada en la excelente introducción, en la que Rocca plantea la existencia de varios momentos específicos en que la estrechez de esta relación, trascendió lo estrictamente nacional.
Estos momentos, a grosso modo serían, en primer lugar el desembarco en Montevideo de un grupo de intelectuales argentinos que rechazaban el régimen de Perón. En segunda instancia, El juicio de los parricidas (1956) el trabajo de Emir Rodríguez Monegal sobre la revista Contorno, en el cual plantea un término para definir a los contornistas que va a generar mucha tinta en debates, el parricidio. Un tercer hecho determinante sin lugar a dudas sería la progresiva colaboración que, tanto los contornistas como los del grupo Sur, tienen en las páginas del semanario Marcha.
Sin embargo, a pesar de que existen varios momentos que propician una relación mucho más cercana entre las dos orillas, hay un hecho que podría englobarlos a todos, ya que se trata del macrorrelato por antonomasia de esos años en el entorno rioplatense, el Peronismo. La introducción de Rocca coloca este tema en un lugar preponderante, siendo el tema que, más allá de las circunstancias cambiantes de los dos países, va a servir constantemente de fiel, de patrón para medir todo debate cultural que se realice en esos años. El Peronismo recorre las páginas de Sur, Contorno, Imago Mundi, Las ciento y una, las de las revistas universitarias argentinas, pero también revistas uruguayas como Número, Nexo, o el propio semanario Marcha.
También se mencionan las polémicas generadas por ensayos importantes de esos años como pueden ser, además del trabajo mencionado de Rodríguez Monegal, el de Jorge Abelardo Ramos, Crisis y resurrección de la Literatura Argentina, o el fundamental El pecado original de América de H.A. Murena.
Como si la introducción no hubiese sido suficiente para demostrar la hipótesis propuesta, se anexan, no solo los programas de las revistas de ambas márgenes ya mencionados, sino textos fundamentales para entender las posiciones de cada grupo, y entrevistas relacionadas, destacándose entre éstas las realizadas a Noé Jitrik, Heber Raviolo y Enrique Fierro, al librero Diego González Gadea, y al gráfico Carlos Pilo, y las formidables a David Viñas y Jorge Lafforgue.
A todo este material se suma la inclusión de la polémica completa que desató un artículo de Carlos Maggi en el año 1947, sobre las nuevas generaciones y el campo literario uruguayo, que genera encendidas respuestas de José Pedro Díaz, Manuel Flores Mora, Mario Benedetti, Rodríguez Monegal, y Alsina Thevenet, entre otros. Se trata de una de las primeras polémicas en la cual, usando una prosa ácida, irónica y agresiva, hasta el momento inusual en los debates vernáculos, se debate sobre las características del campo literario, el canon y el rol del creador. La misma se genera enteramente en revistas, demostrando, la importancia que tuvieron las publicaciones periódicas en los nuevos debates.
En definitiva, el presente trabajo se trata de una obra fundamental, no solo para entender y analizar la actividad cultural en el período descrito, sino como herramienta para todo aquel que se proponga investigar sobre esos años, ya que cuenta con una bibliografía muy completa. Pero lo que realmente hace imprescindible a este trabajo es que las líneas de análisis posibles que plantea, no sin riesgos, abren un sinfín de nuevos enfoques a ser retomados por investigadores de todas las áreas relacionadas a la cultura.
Para dar solo un ejemplo del riesgo que elige correr esta obra, y que por sí sola la justifica, basta con el de animarse, en tiempos de un resurgir de antiargentinismo estúpido, a proponer un estudio que en lugar de separar en fronteras, o en orillas opuestas, las une del mismo modo que supieron unirse, hace más de medio siglo.




Las vivas cicatrices

Alfredo Fonticelli. Caireles, Montevideo, Trilce, 2009. 85 páginas.

En los últimos años se han profundizado en la región los estudios sobre la incidencia que las dictaduras latinoamericanas tuvieron sobre la estructura psico-social de los diferentes países. La mayoría de los mismos concluyen en que las secuelas de ese período perduran en las décadas siguientes con una fuerza muchas veces subestimada. En Argentina las heridas cicatrizaron mucho más lento y sus huellas fueron más duraderas debido a un hecho fundamental que partió aún más la débil estructura social, la Guerra de Malvinas. En torno a una familia fracturada por esos hechos gira Caireles, la novela de Alfredo Fonticelli (1961).
Premiada en los Fondos Concursables del MEC en el año 2008, Caireles es la historia de la situación actual de una familia rioplatense, contada por los dos únicos integrantes vivos, Julio, y su hija Lucía.
La estructura narrativa de la novela es realmente interesante, ya que si bien el recurso de contar una misma historia desde dos perspectivas diferentes no se trata de un recurso novedoso, el uso del mismo está llevado a cabo de muy buena forma. Este buen uso está basado fundamentalmente en una prosa fluida y consistente, que sin llegar a ser llana, tampoco cae en el error de forzarla hacia la complejidad inútil o pedante. Otra de las razones para considerar este uso de la historia con dos narradores de Fonticelli como interesante es la forma en que usa esa dialéctica no solo como simple recurso distinto sino como herramienta para potenciar los tiempos de la narración. La buena elección de los contenidos expuestos por cada narrador cuando les toca intervenir le permite al autor regular la intensidad del relato y llevar las riendas, dándole de a poco al lector los datos necesarios y solo los necesarios para no avasallarlo de información y que pueda llegar a una imagen clara y paciente de lo que realmente está sucediendo en la historia.
La historia, si bien a primera vista puede parecer sencilla, revela ante un bisturí un poco más expeditivo una enorme gama de significaciones y derivaciones que sorprende encontrar en un libro de menos de cien páginas. Una familia tipo, compuesta por papá, mamá y dos hijos nena y varón, argentinos estrechamente ligados con el Uruguay, clase media, comunes y corrientes, sufren primero la pérdida de su hijo mayor en Malvinas y luego la muerte de la figura materna, lo que deriva en el desmoronamiento de la familia. A los dos integrantes que quedan, Julio y Lucía, padre e hija, les resulta imposible salvar su vínculo, el cual se va muriendo más que de golpe, con una lentitud tan imperceptible que cuando es notoria ya es demasiado tarde, el vínculo está podrido. La novela comienza cuando Julio, intentando recomponer el vínculo con su hija, viaja a visitarla a Montevideo, ciudad a la que se ha mudado Lucía para escapar de su casa paterna en Argentina, y sobre todo del pasado, su pasado atrapado en ese lugar. Caireles se inserta en una nueva ola de obras que no solo tocan de lleno el tema Malvinas sino que bucean en el después, en las llagas que persisten en la actualidad. Dentro de esta ola, se pueden incluir obras tan disímiles como Amor suicida la canción de la banda punk rock Dos Minutos, hasta la reciente película Iluminados por el fuego (2005) de Tristán Bauer.

Solo dos cosas se le podrían reprochar a esta novela. La primera es el intento de homenaje que el autor pretende insertar en la novela a Mario Levrero (quien aparece como un personaje que ayuda a Lucía con un proyecto de trabajo), a Alfredo Mario Ferreiro (recordado en más de una ocasión por su poesía al Palacio Salvo) y de algún modo al mismo Palacio, personaje importante de la novela. Si bien no es un recurso que de por sí invalide una novela o la sumerja en una valoración negativa, la dificultad que conlleva el hecho de intentar homenajes a través de ficciones es tanta que si la prueba sale fallida se puede caer en un producto más nostalgioso, meloso, y artificial que lo deseado.
En segundo lugar, la forma en que el autor emplea los hechos históricos de la Argentina, con los que pretende ambientar la época o trasladar al lector a un tiempo determinado, cae muchas veces en lo obvio. Se eligen momentos cantados como la final del mundial 78’, el hundimiento del Gral. Belgrano, o la propia guerra de Malvinas, y de esos momentos se dice lo usual, lo que puede aparecer en cualquier manual de historia de secundaria o en las películas de Eliseo Subiela.
Pero estos dos detalles son simplemente caprichos de quien esto escribe. Lo que queda fuera de duda es que no significan en sí razones para no leer esta novela o para hacerlo y no disfrutarla. Porque más allá de todo, y de las quintas patas que cada uno puede encontrarle a este gato, estamos ante una novela sumamente interesante, que cuenta una historia sobre la que se está volviendo, por suerte, enmendando el error que nos llevó a creer que las heridas habían cerrado.