viernes, 26 de diciembre de 2008

Atrapar al orejano


Oscar Brando. Vivientes. Latitud de Juan José Morosoli. Montevideo, Ediciones del Caballo Perdido, 2007. 103 pp.


Ni olvidado, ni recuperado del todo, Juan José Morosoli parece deambular por ese limbo donde habitan los artistas que han sabido escapar de todo tipo de membrete, de esas etiquetas o lugares fijos que estamos tan acostumbrados a disfrutar quienes trabajamos con y en el arte. Como si ubicar a un artista en una urna determinada, fuese como darle un verdadero sentido, una real existencia, nuestras conciencias quedan tranquilas si logramos atrapar y fijar alguna obra a un sitio determinado. Por suerte están aquellos que por diferentes motivos, son difíciles de capturar. Entre tantos otros, es el caso de Morosoli.
Parecería que de este gran escritor nos acordamos cuando se cumple algún tipo de aniversario, entonces se generan diferentes eventos, artículos, suplementos especiales, donde de alguna manera se actualizan las lecturas y se intenta agregar algo nuevo a lo ya sabido. No incluyo en este grupo a personas fundamentales para la recuperación constante y la difusión de Morosoli como es el caso de Heber Raviolo y Ediciones de la Banda Oriental.
Así y todo, antes que la ausencia total de crítica, antes que la indiferencia absoluta ante la obra de Morosoli, es preferible la ola provocada por los aniversarios. De hecho, se encuentra buen material y eso ya alcanza.
Vivientes, al igual que el título de uno de los libros de cuentos más olvidados de Morosoli, es el título de este libro de Oscar Brando. El subtítulo de alguna manera aclara cual es el objetivo que el autor intenta, ubicar en este océano tan extraño que es la literatura uruguaya, la latitud de Juan José Morosoli.
El orden de las partes propuesto a lo largo del libro, es bastante claro y progresivo para lograr a través del tránsito por las mismas, el lector pueda ir construyendo junto al autor, aquello que el autor nos quiere decir.
La primer parte, titulada Los Contextos, como su nombre lo indica intenta analizar y presentar en conjunto, todos los rasgos ajenos (aunque no tanto) a lo específicamente textual de la obra de Morosoli. Busca que el estudio de lo “externo” a la obra de Morosoli, aporte aquellas informaciones que no podemos encontrar en los textos, complete los vacíos que esta deja. Quizás busque seguir el consejo morosoliano de no separar obra y vida, aunque a veces esta parte del libro caiga en la separación.
En esta sección se repasa los diferentes momentos de la recepción crítica de Morosoli, separando en cuatro momentos clave: el primero se refiere a la última etapa de la vida Morosoli y años inmediatamente posteriores a su muerte, con los conceptos de Francisco Espínola, Roberto Ibáñez, y Domingo Luis Bordoli. De esta etapa se salta a un artículo de Carina Blixen en 1992, donde Brando intenta refutar la idea de Blixen de la relación de Morosoli con las vanguardias estéticas de los años 20. El tercer estadio de la crítica es planteado en 1999 en el aniversario del nacimiento del autor, cuando se realizaron homenajes en la Fundación Vivian Trías y en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Recupera los juicios críticos de Raviolo, Ruben Tani, María Gracia Núñez, Adriana Felipe yGerardo Ciancio. Quizás el autor cometa un error al olvidar mencionar un artículo de Pablo Rocca en El Pais Cultural titulado “Un narrador de transiciones”, donde el autor discute de alguna manera la posición de Blixen. Por último, Brando dialoga con toda esa tradición crítica, ubicado en tiempo actual, donde rescribe y se rescribe a si mismo en cuanto a las lecturas realizadas en torno a Morosoli.
Esta sección es realmente interesante y el trabajo de Brando resulta muy bueno a efectos de intentar ubicar una posible latitud de la obra morosoliana. A mi criterio, olvida una etapa muy importante en cuanto a la valoración crítica de Morosoli y es entre la primer etapa y la segunda. Brando hace un salto de más de treinta años y olvida lo que fue la labor de Heber Raviolo, desarrollada sobre todo en los prólogos de las ediciones y reediciones de la obra de Morosoli. Destaco de esta producción uno de los trabajos más completos y bisagra en cuanto al rumbo de la crítica morosoliana, que es el prólogo a la edición de El viaje hacia el mar y otros cuentos, de 1962, titulado “Aspectos de la narrativa de Morosoli”.
Esta primer sección de Los Contextos bucea también en las posibles opciones estéticas y políticas de Morosoli, la ubicación del escritor minuano en el campo cultural de la época como así también la ubicación en relación a cierto movimiento de escritores nativistas como Francisco Espínola, Mario Arregui, José Monegal y Javier de Viana. Por otra parte lo relaciona con el grupo de la revista Asir de Mercedes, dirigida por Washington Lockhart, Domingo Bordoli, Arturo Sergio Visca, entre otros. El panorama que hace de Asir, y su relación de amor-odio con revistas como Número y Escritura, es muy bueno en cuanto a pintar el panorama de esos años y la situación del campo literario uruguayo, lamentablemente por momentos se olvida del eje central del trabajo y uno termina preguntándose dentro de tantos datos, dónde quedó Morosoli.
La segunda parte del volumen se titula Los Textos. Es en esta sección donde el trabajo se centra exclusivamente en todo aquello que se pueda extraer de los textos de
Morosoli: sus cuentos, su novela, sus obras dramáticas, sus ensayos y conferencias.
La labor de Brando es muy buena, ordenando la información en tres o cuatro tópicos aglutinadores, estilo, patologías del carácter, la palabra y el silencio (muy acertada la identificación de la relación entre en el hombre y el paisaje de Morosoli con la de Vidas Secas de Graciliano Ramos, y el primer Rulfo), la tristeza y la soledad. Como en la sección anterior, es el punto fuerte la constante relectura de lo ya dicho a lo largo de los años sumada a los nuevos diálogos con la obra morosoliana.
Por último, la tercer parte está compuesta por una galería de fotos del escritor minuano, de gran valor documental. Las mismas fueron donadas por la familia del escritor al ex PRODLUL, hoy SADIL (Servicio de archivo de Instituto de Letras) de la Facultad de Humanidades, junto con un montón de cosas más, que Brando de alguna manera logra inventariar en la primer parte de la sección Los Textos. Este material sirvió para realizar a mediados de esta año la exposición “Juan José Morosoli: 50 años de su muerte” en el Centro Cultural de España, con la curadoría del propio Brando.
Vivientes. Latitud de Juan José Morosoli, es un aporte importante que se suma al realizado anteriormente por otros, para la recuperación y el estudio de ese magistral escritor que es Morosoli. De todos depende, que no pasen treinta años más. Que la relación de Morosoli con el silencio no sea para generar indiferencia y olvido sino para sacar de sus personajes el mejor de los silencios, el que devela los misterios más ocultos del ser humano, porque como dice en El hombre y el paisaje sobre sus personajes: “Tras la palabra cae el silencio, que el que oye une a la palabra [...]. El silencio es la caja de resonancia de su pensamiento.”

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